El amor se encarga a veces de no serlo. De aparentar, de emocionar, excitar. De transgredir todo límite realista que resulte victorioso, y hundirnos en determinado momento, en una ciénaga sin fondo, contaminada de engaños que resultan tan adictivos que no nos dejan constatar las consecuencias que a la largar resurgen, y digo resurgen, porque debemos haber pasado antes por el mismo camino, pero el corazón es tan necio cuando quiere, que hasta juraría que desconoce sus propias huellas..
No hay comentarios:
Publicar un comentario