domingo, 29 de enero de 2012

Anoche soñé que me cortaba el pelo

Quizá sea una ilusa en pensar que los sueños influyen en la vida real de cada persona, pero estoy en duda, porque siento también que es la vida real la que influye en los sueños, y hago mucho hincapié en 'La vida real' porque para mis los sueños son una vida aparte, puede que tenga mucho que ver el hecho de que 10 de cada 10 sueños que tengo, son lúcidos.
Léase por sueños lúcidos (O conscientes): Son aquellos sueños en donde nos damos cuenta de que estamos soñando.  
Así es, manejo mis sueños.
Y retomo el tema de la influencia en ellos, ya que sí.. como lo dice el título, soñé que me cortaba el pelo, a los hombros prácticamente (lo cuál sería una locura si lo vieran mis amigas) y con una tijera al parecer media desafilada, conclusión a la que llego debido a los zigzagueos que éste tenía en sus puntas (Desastre)
¿A donde quiero llegar con esto? Quisiera descubrir si ese sueño se debió a que estaba recientemente interesada en cortarmelo o porque ese corte de pelo en el sueño está intentando decirme algo así como lo que encontré en una página por ejemplo:

"Cabello: El cabello simboliza la fuerza, vitalidad y virilidad. Si llevamos el cabello al viento significa libertad, si lo llevamos en una coleta significa sumisión, Si esta un poco desaliñado anuncia dolores, si lo cortamos perdemos la fuerza como sansón."

A ver, "si lo cortamos perdemos la fuerza como sansón." ¿Qué carajo me quiso decir?
Prefiero quedarme con la idea de que como en la vida real no me animo a cortármelo, me lo corté en mi sueño. Así como sucede con todo lo que no me animo a hacer ..

jueves, 5 de enero de 2012

El negro (Rosa Montero)

Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

Sapien sapien !


Nose que es peor, si maquinarse teniendo internet o simplemente imaginación.
Lo que si se es que de esos momentos surgen cosas nunca antes pensadas, lo que aveces es bueno..
¡Otras no tanto!