Con su metro cuarenta y un rosto que no desea demostrar mucho, empieza su jornada laboral, se esfuerza por ser amable, o quizás lo es por naturaleza. Siempre trae una sonrisa, aunque poco creíble, manipulada, o cansada de actuar como pantalla a una vida que no pretende dar a conocer.
Tiene una inocencia atípica, una mirada extraña, y con el mate siempre, como si su trabajo fuera solo cebarlos, deambula por el lugar. Lo invito a que me traiga uno, que se siente y charle conmigo, aunque sea para saber su edad cosa que me resulta indecifrable, pero no funciona, su incomodidad es más fuerte.. más aún que mi inquietud.
Con su motocicleta, hecha a medida, llega y se va, dejando algunas preguntas resonando en mi cabeza;
¿Qué es de su vida? ¿De dónde viene cuando viene? o ¿A dónde va cuando se va?..
¿Quién lo espera?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario